Mi Pasión por el Béisbol

Potros
January 28, 2014

Siempre he sido un apasionado del beisbol. Es un deporte que comencé a practicar desde niño motivado por mi gran afición por los Yankees de Nueva York. A lo largo de mi vida como empresario patrociné muchos equipos desde las categorías infantiles hasta las mayores.

A principios de los ochenta, solicité y obtuve una franquicia de la Liga Norte de Sonora para participar con el equipo Yankees de Tijuana que luego cambió de nombres por el de Metros. El público tijuanense tuvo la oportunidad de presenciar muy buenos partidos en el campo Sierra Vera, que fue objeto de una remodelación total por nuestra empresa, incluyendo gradas de concreto.

Una mañana, recibí una llamada en mi oficina de parte del gobernador del estado, Xicoténcatl Leyva Mortera para darme a conocer que la franquicia del equipo Potros de Tijuana estaba disponible. Conociendo mi amor por ese deporte, el gobernador estaba preocupado de que Tijuana se quedara sin béisbol y quería saber si estaba interesado en adquirir los derechos. Le dije que sí.

INAUGURACION TEMPORADA 1987-88 copy

Desde el momento mismo en que comencé a reclutar peloteros para el nuevo equipo de Tijuana me di cuenta de que al interior de la Liga Mexicana del Pacífico existían ciertas reglas no escritas que todos los dueños de los equipos obedecían a ciegas, incluso si algunos no estaban de acuerdo con ellas.

Por ejemplo, la Liga estableció un tope salarial que afectaba exclusivamente a los jugadores mexicanos mientras que a los extranjeros se les remuneraba con sueldos elevados y otras prestaciones.

Cuando decidí hacerme cargo de los Potros, me comprometí a darle a Tijuana el mejor beisbol de México y ello implicaba, entre otras cosas, contratar a los mejores jugadores. Conforme armaba el equipo, comencé a sentir la presión de los dueños de otras franquicias. Juan Manuel Ley, propietario de los Tomateros de Culiacán, me advirtió que no debería invertir mucho en mi equipo “porque todavía no le tocaba ser campeón”.

Los Potros

Los integrantes de la Liga Mexicana del Pacífico se ponían de acuerdo sobre quien ganaría el campeonato cada año. Ello implicaba corromper a los jugadores para que se dejaran ganar y a los ampáyeres para que actuaran de manera parcial durante los encuentros decisivos. Eso sólo por mencionar unos ejemplos de la forma tan deshonesta como operan estos caciques del deporte.

Pese a las presiones de los otros dueños que me acusaban de ocasionar una “hiperinflación” por pagarle sueldos decorosos a los jugadores y proporcionarles todas las facilidades para que practicaran el deporte, logramos hacer del equipo el mejor de la Liga.

El hecho de que los Potros de Tijuana ganaran el campeonato en 1988 fue algo que estas personas no pudieron tolerar. Optaron por excluir a Tijuana de la LMP y decidieron hacerlo de la manera más ruin, negándole el trofeo de campeones y cancelando la franquicia.

Desde luego de debimos acudir a los tribunales donde hicimos valer nuestro derecho. El equipo recibió su trofeo pero a la empresa Deportes y Espectáculos de Tijuana, propietaria de los Potros, se le obligó a vender los derechos de la franquicia.

Trofeo Potros Bonilla

Tuvieron que transcurrir muchos años antes de que nuestra ciudad tuviera nuevamente un equipo de béisbol categoría triple A. Es una pena que la afición deba pagar los excesos de un grupo de personas para quienes los equipos de beisbol sólo son instrumentos para hacer relaciones públicas y para obtener favores económicos y políticos.

Para mí, como para muchos mexicanos, el beisbol es una pasión, pero mis convicciones morales son mayores. Si denunciar las irregularides de la Liga Mexicana del Pacífico me impide ser dueño de un equipo profesional, al menos me queda la satisfacción de acudir los fines de semana a presenciar un buen partido.

Ing. Jaime Bonilla Valdez